viernes, 29 de enero de 2010

A un paso estuve
de olvidar que tu piel
mordía.

jueves, 14 de enero de 2010

Una de piratas


CUANDO ERA CHICA me gustaban, en especial, las películas de piratas. Tal vez fuese por el mar, por las islas desiertas tan llenas de escondidos tesoros, por la ausencia de uniformes, por esa anarquía romántica que exhibían con descaro, porque, en definitiva, lo que los corsarios robaban a los soberbios galeones españoles o británicos previamente había sido hurtado en otros remotos continentes. Bueno, la realidad, al menos la que yo recuerdo, es que tampoco había mucho género entre el que elegir: estaban las de Tarzán, las del Oeste, las de piratas y poquito más (no me olvido de Robin Hood). En ese entonces tampoco había más cadenas que no fueran la Primera y La 2, y el cine, para todos los públicos (sin rombos), se ofrecía en el mediodía de los sábados. Yo nací en el 67 del siglo XX y pertenezco por tanto -así nos han catalogado- a la llamada Generación X, una "camada" inconformista, algo protestona, en muchos casos existencialista, a camino de muchas cosas y de nada... También nos llegaron a calificar de perdida, y puede ser que sea cierto, porque el caso es que yo aún ando buscándome, intermitentemente, entre los días y las noches. A los descendientes de esta generación, la mía, los han venido a denominar -ahora mismito me he enterado- Generación XD, en este caso caracterizada por ser la primera con mentalidad digital. No me pregunten lo que significa esto ni quién es el encargado de matricularnos así (aunque también pudiera ser que nos clasifiquen por tallas). Al parecer, se trata de adolescentes con una clara conciencia social, optimistas y que utilizan las nuevas tecnologías para "generar un impacto positivo en sus vidas y en su comunidad". ¿Cómo se les queda el cuerpo? Lo interesante es que parte de esta nueva generación (XD), que ha crecido y se ha expresado vía internet, y parte de la nuestra (X) se está movilizando contra las medidas antipiratería que pretende aprobar el Gobierno y en defensa del libre intercambio a través de la red. Prometen dar "caña" durante los meses que dure la presidencia española en la UE. Están hartos de que los tilden de piratas, o sea, de ladrones. Y es que la cultura no se roba, se ofrece y se comparte como un tesoro común...

viernes, 8 de enero de 2010

Búscame al sol de esta noche
un poco delirante, cargada
de acertijos, de simples verdades,
de piel, huesos y nada.
Recuerda que siempre hay una esquina
en la que poder descalzarse...

jueves, 7 de enero de 2010


Tiempo de hojas muertas, de paraguas, de fuertes abrigos, de música triste.
Equivoco las buenas intenciones. Termino como empiezo. Tropiezo con tus ojos que no están, con tu piel apenas conocida, con tu sueño profundo, con mi brevedad ostinada, con los nombres que antes cicatrizaron sin mí...
Cómo explicarlo. Elijo que algunas de mis noches lloren fados, callejeen sin rumbo pisando charcos de otras ciudades invisibles que me habitan. Elijo la bella tristeza como pareja sin más propósito que escucharme el latido y escucharla mientras va apalabrando todo lo que yo aún no he pronunciado.
Tu ojos tal vez no me vieron. Seguro que no me vieron mientras el insomne deseo, mientras me entregaba al blanco de los foleos para exorcisarte, mientras abría la puerta de las estaciones pronunciando tu ausencia.
Es tiempo de tiernas corazas y amargas despedidas.

martes, 29 de diciembre de 2009

Busco palabritas, como guijarros muy pequeños, para encontrar el camino de mi extravío, que es siempre el mismo, aunque a mi me parezca que los pasos son nuevos.
La tristeza descansa por fin de su insomnio de noches partidas. Ha cerrado los párpados y viaja ahora por un horizonte claro que presagia gotas azules sobre una luna blanca que va a estallar mañana, que voy a mirar mañana nuevamente. Procuro que mi cuerpo no se inunde de nostalgia y llevo la palabra gracias en la boca y en el alma...
Un año más estoy aquí, apalabrando los deseos, escribiendo cartas imaginarias con mis ilusiones, invocando a mis custodios para que, cuando realmente haga falta, me recojan el corazón del suelo y lo resguarden de los asaltantes, de los timadores, de los ladrones de alientos.
Me desato la lengua y lo pronuncio: Quiero no extraviar nunca la esperanza, pensar que puedo reconstruir parcelas de este mundo con mi risa, abrazarme al dolor de mis semejantes, olfatear el aire como un animal nuevo, volar por los aires todas las cometas de mi infancia, abolir mis miserias, los miedos, ofrecerme como un día despejado...
Quiero vestirme de mí misma, llamar a las cosas por su nombre, alimentarme de sustancia, temblar con el temblor ajeno y reconocerme en el vértigo de un adolescente. Deseo seguir deseando, no tenerlo todo, que mi madre continúe hablándome desde sus ojos grises de las cosas que le han sucedido mientras yo aún no era. No quiero hacer de mi corazón un nido en el que crezca la apatía, el rencor, la desidia común, el desapego, la avaricia, la miseria... Hay lecciones y verdades que no me sirven de nada. Quiero crecer y seguir creciendo. Y lo que quiero para mí igualmente lo pienso para todos los seres que amo y para los que aún desconozco.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Cada vez que se me cae el mundo,
el mundo me levanta.

martes, 8 de diciembre de 2009

Todo se precipita en cuestión de segundos. En cuestión de segundos tu cara amable se transforma. Adquiere el gesto devastador de una ola gigante que ha de tragarme entera sin que yo pueda oponer resistencia. De nada sirve. De nada sirve que me quede callada. De nada sirve que cambie de habitación, que te otorgue las razones que nunca has tenido. Que intente salir por la puerta de tu vida`. Sólo quiero huir. Convertida en una cobarde incapaz de afrontar que hay cosas que no tienen marcha atras. Que una vez iniciada la rabia, esa rabia ha de mirarse en mi rostro.
Te odio. Ahora sí. Ahora que retengo en mi memoria, aunque sea un instante, toda la mierda que nunca te preocupó barrer. La barriste hacia mí.Hacia mí dirigiste la escoba. Y yo, que llevo demasiado tiempo oscilando entre el sí y el no. Entre el te comprendo y la locura. Entre el amor gigante y el odio que se lamenta, sé que no tengo alternativas.
Siempre habrá algo que se pueda hacer...
Siempre se puede elegir...
Siempre Hay una salida, racional, a todo los que nos sucede.
Y no es así. Aún siendo así. No lo es.
Daría cada gota de mi sangra, hasta quedarme seca como un árbol en medio de un desierto.
Daría mis años, mi tiempo, por salvarte y salvarme de este naufragio que se me escapa.
Izamos bien las velas. Aprovechamos los vientos favorables. Pero ahora, mis labios están resquebrajados. Se me rompen las palabras en gritos que apenas me pertenecen. Todo mi cuerpo es un medio ajeno. Convertida no ya en sombra sino en caricatura, siento los músculos golpear contra esta mañana, tan semejante a otras que ahora recuerdo y que, sin embargo, he mantenido al margen.
No puedo más. Debería bastar. Debería bastar decirte que te pares.
Cuando tú quieras. Está bien. Hazlo así. Pero yo ya no estoy. Soy un animal herido. Desconfiado. Incrédulo. Que siente demasiado y, precisamente por eso, cada vez siente menos.
Me voy a dormir.